Tuesday, August 19, 2014

Dieta alcalina: La alimentación del equilibrio

Dieta alcalina: La alimentación del equilibrio

Purifica y mantiene la salud. Esta dieta, muy rica en vegetales crudos y recetas sencillas, enfrenta a la tentadora comida ultra procesada. Si bien debe ser controlada por un especialista en nutrición, acá van algunos de sus múltiples beneficios y, también, consejos para quienes se animen a realizar cambios.

La dieta alcalina es una fuente de salud. Más que una moda o un método para regular el peso –acciones que, según el organismo, haría con eficacia-, es un estilo de vida que, bien incorporado al día a día, puede traernos grandes beneficios. Así lo aseguran expertos a nivel internacional y local que han generado un debate (en encuentros de salud e incluso en Internet) con interesantes comparaciones respecto de otros tipos de alimentación.
El consumo alcalino “tiene mayoritariamente alimentos alcalinizantes, que aumentan el pH de nuestra sangre, promoviendo la oxigenación, la correcta nutrición y la purificación interna. Sangre alcalina es sangre de buena calidad”, explica María Belén Dussaubat, Minor en Promoción y Prevención de la Salud y especialista en Alimentación Viva/Raw Food.

“Nuestras emociones, penas, rabias, pérdidas, duelos, acidifican nuestros sentimientos y cuerpo físico”. (Soledad Naso) 
El pH es una medida de concentración de iones de hidrógeno en una solución. Su escala va entre 0 y 14, siendo 7 el centro. El pH de la sangre es levemente alcalino, lo que indica que contiene menos iones de hidrógeno. Al mismo tiempo, se ha relacionado un ambiente sanguíneo alcalino con la presencia de oxígeno, detalla la especialista.

Cuando ya ha sido metabolizado, un alimento que libera ácidos (es acidificante) disminuye el pH bajo el punto de equilibrio corporal, así que “nuestra sangre se vuelve más ácida y se transforma en un medio propicio para enfermar”. La propuesta de seguir una dieta alcalina, entonces, se basa en “alcalinizar la sangre para fortalecer y sanar nuestro organismo con cada comida”. ¿Los pro?: “un cuerpo en armonía y energía, fuerte frente a patógenos, limpio y bien nutrido”.

Soledad Naso, experta en nutrición naturopática, pone el acento en que “es la dieta que todo ser humano debiera practicar como hábito alimenticio diario desde la infancia, ya que nos mantiene sanos. El tema es que la invasión de comida chatarra, alimentos refinados, edulcorantes químicos, grasas y frituras nos ha ‘bombardeado’ con su atractiva presentación, su bajo precio y alta publicidad, por lo que comemos muy mal”, dice.

Un pH ácido –enfatiza- “no solo se produce por un desequilibrio en las dietas actuales, que son enormemente acidificantes, es decir, que generan una sobre acidificación de las células, los tejidos, los órganos y la sangre”. También, cómo vivimos es clave, pues “los pensamientos negativos, el estrés, el sedentarismo, los medicamentos y los químicos que están en el aire, en el agua y en los alimentos también acidifican la sangre”.

Soledad Naso propone desintoxicar el cuerpo, una vez a la semana, con infusiones y verduras crudas.

Soledad Naso propone desintoxicar el cuerpo, una vez a la semana, con infusiones y verduras crudas.

Desequilibrios y soluciones desde lo alcalino

María Belén Dussaubat argumenta que “la enfermedad es un fenómeno muy complejo, con un montón de aristas y variables que la generan. De hecho, se dice que no existen ‘enfermedades’, sino cuerpos enfermos, y un cuerpo enferma cuando se rompe su estabilidad. Una sangre acidificada sin duda es medio propicio para que virus y bacterias se hospeden en ella y enfermemos, porque contiene menos oxígeno y se vuelve más espesa, dificultando el transporte de nutrientes y desechos. Las células empiezan a vivir en medios tóxicos”.
Mezclas seguras y ricas Mientras menos mezclamos, más bondades obtenemos de cada comida. Los mix de muchos ingredientes “generan fermentación y putrefacción intestinal con facilidad. Aunque vengan de alcalinizantes, incentivan la intoxicación de la sangre”, opina María Belén Dussaubat.
Ensaladas verdes con jugo de limón combinan muy bien. Si se comen antes del plato de fondo, preparan el sistema digestivo para recibir mejor el alimento que viene. También son buenos los jugos verdes con extractos de manzana verde, apio y hojas de acelga; y los batidos de frutas como naranjas, frutillas y espinacas.
“Muchas personas no se alimentan sanamente por falta de información. Por eso, la invitación es a añadir más frutas y vegetales crudos a la dieta, gradualmente, disfrutando el cambio. Es súper simple y alcaliniza la sangre en forma inmediata”, expone. Al mismo tiempo, sugiere reducir las cantidades de alimentos acidificantes, como la proteína animal (embutidos, carnes y lácteos), azúcar, edulcorantes, sal refinada, harinas blancas y alimentos industrializados altos en químicos.
Además, se cree que las células cancerígenas pueden reproducirse con mayor facilidad en medios ácidos, carentes de oxígeno. En el siglo XX el fisiólogo y premio Nobel de Medicina (1931), Otto Warburg, estudió la relación que hay entre el metabolismo de los tumores y la respiración celular, particularmente de las células cancerosas, según datos aportados por la experta.
Publicaciones sobre el tema son El Metabolismo de los tumores (1931) y Nuevos métodos de fisiología celular (1962). “Warburg señalaba que el cáncer es la consecuencia de una alimentación y un estilo de vida antifisiológicos, creadores de acidez sanguínea y carencia de oxígeno: ‘Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los sanos son tejidos alcalinos’. Hoy están siendo publicados estudios científicos modernos que confirman su teoría”.
Pero esto no quiere decir que comer un alimento acidificante nos hará enfermar. “Como lección de vida, la salud se logra a través de un equilibrio. El pH de nuestra sangre tiende a variar muy cerca de 7,35 y ese nivel genera armonía y fluidez. Podemos comer algunos alimentos acidificantes y contrarrestar su efecto. Según el Dr. Ragnar Berg, médico sueco, pionero en investigación de alimentación alcalinizante, un 85% de nuestra dieta debería estar compuesta por elementos ricos en bases alcalinizantes y solo un 15% por alimentos acidificantes para mantener la salud”, cita.
Por otro lado, no basta con comer algo alcalino para promover nuestro bienestar. “También influye la forma en que lo comemos (estresados o relajados), cuán bien lo masticamos, cómo lo combinamos y cuánto estamos alcalinizando nuestra vida en otros aspectos. La actividad física, el descanso, la luz del sol y las emociones positivas son tan responsables de alcalinizar nuestra sangre como la alimentación que decidimos llevar”, expresa Dussaubat, complementando la idea esbozada anteriormente por Soledad Naso.

Dieta alcalina: La alimentación del equilibrio

¿Qué preferir?

Los alimentos que califican como alcalinizantes son productos que, tras ser consumidos, digeridos y metabolizados, promueven un aumento en el pH: lechuga, espinaca, rúcula, col rizada, apio, acelga, repollo, brócoli, pepino, diente de león; hojas de coliflor, zanahoria, cilantro y perejil; almendras activadas (hidratadas por al menos 12 horas); frutas maduras (ácidas y dulces); algas marinas crudas; clorofila; un vaso de agua tibia con jugo de limón en ayunas; infusiones de perejil y jengibre, son sanas opciones alimenticias.

“Podemos tener un cuerpo en armonía, con energía, fuerte frente a patógenos, limpio y bien nutrido”. (María Belén Dussaubat) 
“Recomiendo comer mayoritariamente frutas y vegetales frescos y crudos. Estos no solo son altamente alcalinizantes cuando son bien combinados, sino que también están llenos de nutrientes, energía y vida. Se digieren fácilmente, y nos aportan el mínimo de toxinas, por lo que nuestro cuerpo se debe esforzar poco en degradarlos y asimilarlos. Los alcalinizantes ayudan a sanar enfermedades de toda índole y también a prevenirlas”, plantea Dussaubat.
Como afirma Victoria Boutenko, investigadora contemporánea y autora de libros de alimentación, los más alcalinizantes son las hojas verdes crudas, ya que contienen clorofila, fibra, agua pura y muchos minerales y vitaminas. Y nos cuenta que ella y su familia sanaron de enfermedades como diabetes, obesidad y problemas dentales al cambiar su alimentación.
Al respecto, Naso agrega que la dieta ayuda “a personas con distintas sintomatologías como jaquecas, trastornos del sueño, cáncer, fibromialgia y esclerosis múltiple, entre otros padecimientos. Hay que empezar a probar e incorporar esta alimentación con apertura mental para internalizar que lo sano es sinónimo también de rico y sabroso”.

Recetas

Acá algunos alimentos alcalinos fáciles y rápidos de preparar, del blog chirimoyalegre.cl, creado por María Belén Dussaubat.

Smoothie verde

Ingredientes:
  • Media piña, dulce (madura)
  • Jugo de tres naranjas
  • Hojas de menta
  • Una taza de espinaca cruda
Preparación:
Licuar todo hasta que quede de color verde homogéneo y servir.

Jugo de luz

Ingredientes:
  • Un pepino
  • Dos manzanas rojas
  • Dos tazas de acelga (u otra hoja verde)
  • Medio vaso de agua
  • Jengibre a gusto
Preparación:
Licuar todo y pasar por un cedazo o colador para extraer la fibra y obtener un jugo verde intenso muy aromático.

Dieta alcalina: La alimentación del equilibrio

Ensalada verde alcalina

Ingredientes:
  • Tres tazas de lechuga oscura (o espinaca)
  • Dos tazas de apio picado pequeño
  • Albahaca y menta a gusto
  • Medio pepino en lonjas finas
  • Un tercio de palta en trocitos o un puñado de almendras activadas (remojadas 12 horas) y picadas
  • Una manzana verde rallada
  • Aderezo: jugo de un par de limones, cebollín, cilantro. Opcional: una cucharada de sésamo activado.
Preparación:
En una fuente mezclar todos los ingredientes de la ensalada, ya cortados. Si se quiere aliñar, hay que licuar los ingredientes del aderezo y fusionar.